Publicado al completo en: http://www.hottopos.com/isle40/EugeniaLumocret.pdf
Eugenia Trigo
Resumen. El texto recoge la síntesis de mi praxis creadora (Lumocret) que fui desarrollando a lo largo de cuatro décadas de trabajo en las aulas, seminarios y asesorías y que tiene su fundamento en diversos autores que forman parte de lo que venimos construyendo en diferentes espacios de investigación y que ahora hemos avanzado con el CoMoVi en la propuesta de la Motricidad Vital que se presenta en este dossier.
Palabras-clave. Praxis creadora, Lumocret, MotricidadVital
Abstract: The text includes the synthesis of my creative praxis (Lumocret) that I was developing over four decades of work in classrooms, seminars and consultancies and that is based on various authors who are part of what we have been building in different spaces of research and that we have now made progress with the CoMoVi in the Vital Motricity proposal that is presented in this dossier.
Key-Words. Creative Praxis, Lumocret, Vital Motricity.

Introducción
Con el grupo de investigación CoMoVi (Colectivo Motricidad Vital) tenemos el compromiso de escribir sobre nuestras praxis para poner en relación los principios generales de la Motricidad Vital (MV), expuestos en artículo anterior, con el trabajo que cada uno de nosotros desarrollamos en la aplicación de esos principios.
No es una tarea sencilla, pues no me piden que describa lo que hago, sino que desvele lo que está por detrás de mis procedimientos, lo que yo llamo las “obviedades” (no las percibo, no las siento, me salen espontáneamente de acuerdo al estímulo y retroalimentación con quien estoy construyendo conocimiento). Y como tales obviedades están ocultas para mí misma.
Las narrativas se pueden escribir (o contar y cantar) después de haber vivenciado diversas situaciones y haberse convertido en experiencias dignas de ser contadas.
No todo lo vivido se convierte en narrativa. Sólo lo es aquello que se nos ha quedado “pegado a la piel”, aquello que fue, en su momento, encarnado y por tanto quedó sementado en nuestra historia de vida.
Hoy hablaré de esas experiencias que me marcaron como profesional, como docente e investigadora en distintos ámbitos y contextos y que, al dejar una huella (en mí y quizás en algunos otros) me permite continuar un proyecto de vida placentera y creadora después de mi jubilación.
Tengo 68 años y desde los 20 me he dedicado a la docencia, a la formación de docentes e investigadores y la investigación. Fue y continúa siendo mi pasión y por ello, he decidido jubilarme de lo institucional para dar continuidad y avance a mis ansias creativas de generación de conocimiento, junto con algunos amigos y colegas que me vienen acompañando.
¿Cómo llegué hasta aquí?, ¿cuáles fueron mis inicios?, ¿cuáles mis preocupaciones en los distintos espacios educativo-investigativos y etapas de vida?
¿Qué se fue desencadenando en estas cuatro décadas de experiencia en las aulas y la formación de investigadores para llegar, hoy en día, a la Motricidad Vital?
La mayoría de estas experiencias las fui publicando en distintos medios por lo que se me puede seguir fácilmente. Ahora es el momento de la reflexión calmada y resumida que nos permita concretar qué entendemos por “praxis creadora cósmica” cuando nos referimos a la MV.
Notas identificativas
Hay un elemento central que se repite por parte de todas las personas que me conocen y han participado en algunos de mis seminarios o asesorías: es la coherencia. Suelen comentar que mi manera de hacer indica una gran coherencia entre mi ser humano (ontología), mis conocimientos (epistemología) y mis propuestas de actuación (metodología).
He tratado, a lo largo de la vida, de ser coherente entre mi vida personal y profesional y parece que “eso” es algo que ha dejado marca en las personas con quienes me relaciono. En las dos imágenes que siguen muestro lo que es para mí la coherencia (ilustración 1 y 2):
Ilustración 1. Mi coherencia


Ilustración 2. Contexto vida personal-planetaria-cosmos
Otro de los elementos que fui aprendiendo a introducir en mi propia vida y que, de una u otra manera, llevo a las aulas es la toma de consciencia entre lo importante y lo urgente en la gestión del tiempo. En un mundo de aceleración y ritmos trepidantes en que “todo debe estar para ayer”, si no tenemos cuidado en cómo vivi- mos nuestro tiempo, terminaremos cuanto menos estresados y en muchas ocasiones enfermos y en los hospitales (FUSTER; SAMPEDRO, 2012).

Ilustración 3. Lo importante y lo urgente en la gestión del tiempo
Cada vez que nos enfrentamos a un nuevo proyecto, tenemos que volver a re- visar nuestra gestión del tiempo para re-ubicarnos y saber si ese nuevo desafío que nos encanta, “tiene cabida” en mi huso horario. En la figura de abajo (ilustración 3) muestro ese reto al que nos enfrentamos todos (HONORÉ, 2005).
¿Dónde aprendí a vivir, formar e investigar bajo estos principios? Tengo que retrotraerme a mi adolescencia/juventud y mis vivencias y experiencias en la montaña (ilustración 4).

Ilustración 4. Vivencias de juventud en Alta Montaña
Creo que fue la Montaña (en mayúsculas) quien me enseñó a ser sencilla, humilde, generosa a la vez que desafiante y estudiosa. Aquellos años de conviven- cia entre los diferentes atados a una cuerda, me marcaron de por vida (ilustración 5). También los viajes por nuestro hermoso y denostado planeta me dijeron por donde transitar.
Escuchar el silencio (de las montañas), denunciar las injusticias y los feismos (de algunas comunidades humanas), las lecturas de los más diversos autores y áreas de conocimiento, me impulsaron a no quedarme quieta y buscar siempre nuevas preguntas que llevaran a descubrir nuevas inquietudes y algunas soluciones.

Ilustración 5. De la Alta Montaña a los montes de Gaia
Si las experiencias vitales me llevaron a ubicarme en el mundo y buscar mis interlocutores válidos, la formación y estudio en áreas diversas del conocimiento me fueron llevando a distintos espacios profesionales en que tenía que adaptar esos principios a los contextos en que actuaba/actúo.
El ámbito de la Creatividad y mi vocación investigadora fue abriéndose camino hasta decantar en una manera “diferente” de orientar aulas y procesos investigativos. Hoy día conseguí ponerle nombre a esa “diferencia” denominándolo LUMOCRET, mi tríada: ludismo+creatividad+motricidad que son los ejes práxicos de lo que conceptualizamos como Motricidad Vital (ilustración 6).

Ilustración 6. Tríada
¿Cómo lo llevo a cabo?, ¿cómo es el proceso de creación-descubrimiento? Lo primero a comentar es que no hay un camino estipulado y dibujado de antemano. El camino, como decía Antonio Machado, se hace al andar. Los principios, los conceptos, los ejes están ahí, los llevo conmigo en mi ser motricio y nunca sé cuándo, cómo, de qué manera irán saliendo a la luz. Creo que dependen de lo que la persona, el grupo con quien interactúo en ese momento, me inspire.
Solamente en el transcurso del aula, del seminario me iré dando cuenta de qué es necesario: leer, escribir, dibujar, danzar, jugar, cantar o contar. Los diferentes lenguajes se entrelazan en una red de sentido que con los participantes se va tejiendo. No importa que el seminario sea temático o de investigación, el procedimiento debe llevar a descubrir quiénes somos, qué hacemos, qué queremos de nosotros en esta determinada etapa de vida. Buscar la relación y conexión entre mi ser motricio, las lecturas y los otros seres con quienes comparto Gaia y el Cosmos, es un principio-eje de toma de consciencia para abordar mis proyectos de vida, académicos y profesionales.
Es importante, en toda acción dialógica, no perder de vista esa conexión vital. Las preguntas, los problemas deben provenir del mundo-de-la-vida-en-contexto y no de problemas inventados de manera artificial para “aprender” cualquier contenido. Eso le dará coherencia al proceso de aprendizaje y construcción de conocimiento que se esté llevando a cabo en los distintos espacios de actuación. Es más que coherencia es aprendizaje vital/encarnado.
Me formé en creatividad en el Master Internacional de Creatividad Aplicada Total (Micat) de la Universidad Santiago de Compostela (España) durante los años 1996-2001 en que compartía espacio con los mejores expertos en la temática al tiempo que orientaba mi seminario sobre “creatividad lúdicomotriz”. Ahí aprendí que la Creatividad no son las técnicas sino la actitud que se tiene ante la vida. Las técnicas son simples medios a los que puedo recurrir para el propósito que tengo entre manos. Nunca son fines en sí mismos, como a veces acostumbramos a observar en determinados “espacios creativos”.
