Artículo publicado en portugués en: http://www.hottopos.com/isle40/index.htm
Colectivo Motricidad Vital[2]
Resumen: La principal intencionalidad del artículo es presentar la perspectiva socio-histórica que dio origen al concepto de Motricidad Humana, sus desdoblamientos, principales autores y grupos de investigación hasta el surgimiento de la propuesta del concepto de Motricidad Vital.
Palabras-clave: Motricidad Humana; perspectiva socio-histórica; Motricidad Vital.
Abstract: The main purpose of the article is to present the socio-historical perspective that gave rise to
the concept of Human Motricity, its developments, main authors and research groups until the concept of
Vital Motricity was proposed.
Keywords: Human Motricity; Socio-historical perspective; Vital Motricity.
Introducción
Entre diversos conceptos y definiciones de motricidad, la Motricidad Humana que aquí se define, es resultado de estudios en la perspectiva socio-histórica con abordaje multidisciplinar, pues reúne el conocimiento filosófico y científico en distintas áreas de conocimiento.
“La Motricidad se configura como proceso, cuya constitución implica la construcción del movimiento intencional a partir del reflejo, de la reacción mediada por representaciones a partir de la reacción inmediata, de las acciones planificadas a partir de la reproducción de patrones aprendidos, de la acción contextualizada en la historia -por tanto, relacionada con el pasado vivido y al futuro proyectado -a partir de la acción limitada a las contingencias presentes. Este proceso sucede, de forma dialéctica, en los planos filogenético y ontogenético, expresando y componiendo la totalidad de las múltiples y complejas determinaciones de la continua construcción del ser humano” (Kolyniak Filho, 2003, p. 144).
La Motricidad Humana (MH) contiene y está contenida por la corporeidad que, a su vez, se manifiesta por la motricidad. Motricidad y Corporeidad son fenómenos humanos y solo pueden ser distinguidos conceptualmente, no hay posibilidad concreta de existencia de manifestaciones motricias (motricidad) sin el cuerpo (corporeidad), ni del cuerpo (corporeidad) que no implique manifestaciones motricias (motricidad), pues la constitución de la corporeidad es indisociable de la movilidad humana en un ambiente social. Así, se puede comprender mejor la Motricidad y la Corporeidad cuando son consideradas en la relación dialéctica, generándose y determinándose recíprocamente (Kolyniak Filho, 2003).
La motricidad es una relación ontosemántica, pues, el sistema de posibilidades del cuerpo es portador potencial de sentido y significación. La Motricidad se desdobla en múltiples lenguajes y sentidos. La Motricidad es la manifestación intensa del ser cargado de sentido (Fernández Manero, Pazos Couto, & Trigo Aza, 2017a).
El concepto de Motricidad Humana a partir de distintos autores
Antiguas civilizaciones, antes de Grecia, tenían el ser humano como unicidad en comunión con la naturaleza. Es posible encontrar esta concepción de unicidad, en la actualidad, en culturas originarias de América Latina, en Oriente y en el Pacífico Sur. Es importante destacar que en estas culturas no se plantean términos diferenciados para referirse al ser humano y la naturaleza, no hay concepción dualista entre hombre y naturaleza.
A partir de los sofistas, los presocráticos y el mismo Sócrates (paso del pensamiento mítico al lógico) comienzan las interrogaciones acerca de la naturaleza del hombre y del universo en la Grecia antigua. Pitágoras y Platón, inician a dividir las sustancias en dos: espíritu-cuerpo. En el entendido que existen dos mundos: el de las ideas o mundo verdadero y el de la cosas materiales o mundo reflejo, por lo tanto el propósito filosófico, del hombre de verdad, es alcanzar el mundo de las ideas y despojarse de todo lo que lo mantiene sujeto al mundo de la materia. Resumido en la frase “mens sana in corpore sano”.
Aristóteles, intentó contestar la idea del dualismo cuerpo y alma, pero no construyó pensamiento argumentativo sólido, sin embargo, afirmó que el hombre no puede ser dividido, para ser comprendido.
Con el surgimiento de la Era Cristiana, se inicia el desarrollo de la antropología cristiana que tiene un peso e influencia bastante determinante en la cultura occidental. Sobre el pensamiento cristiano cabe señalar que la tradición bíblica, desde la intervención de Jesús, considera la salvación del hombre, en tu totalidad, y no parte de él, lo que significa que Cristo se hace hombre en todo el sentido de la palabra y no existió como un espíritu o realidad desencarnada, sino por el contrario, el gran mérito de su aparición es la dignificación total del ser humano (perspectiva bíblica y no eclesiástica).
Con la conversión del Imperio Romano al Cristianismo, se produce la expansión de la cultura cristina ya intervenida por la interpretación del carácter platónico de San Pablo. Desde la Edad Media se establece la cultura de lo espiritual como elemento sustantivo del ser humano en relación con Dios (interpretación de San Pablo y San Agustín en la Biblia) relegando a un plano extremadamente secundario e incluso despectivo y negativo a todo lo relacionado con el cuerpo – incluso la carne como casi sinónimo de pecado.
En el devenir de las discusiones filosóficas medievales, hay un rescate del pensamiento aristotélico y en el siglo XIII se consolida una nueva síntesis entre cuerpo y alma que se diferencia de la perspectiva agostiniana de inspiración platónica. Para Santo Tomás de Aquino, rescatando el hilomorfismo aristotélico, el alma se vuelve la sustancia en sí misma, pero integrando igualmente en si la necesidad de un cuerpo. Como forma del cuerpo, el alma puede existir sin él, pero sólo se realiza plenamente asumiendo su materialidad. Es la sustancia espiritual y forma del cuerpo.
Epistemología de la Motricidad Humana
En la Edad Moderna, René Descartes (1596-1650), agudiza la división en dos entidades totalmente separadas. La res cogitans (mente) y la res extensa (cuerpo). El cuerpo como mero instrumento de la mente/espíritu. Se resume en la famosa frase “pienso, luego existo”. Hasta aquí se desarrolla la idea “tengo cuerpo”, como si el cuerpo fuera separado del sujeto o correspondiera a una realidad distinta a lo que, en definitiva, constituía la esencia del ser humano. Se desarrolla la idea del cuerpo humano como la máquina perfecta donde se contiene lo trascendental. Esta idea sumada al positivismo de Comte (método experimental, verificable) da origen a las corrientes biologicistas que se mantienen hasta nuestros días. Estas visiones tendrán repercusiones bastante amplias y profundas en todas las áreas del desarrollo humano, se plantea la división del trabajo (mientras más físico es el trabajo menor valor tiene, por el contrario, mientras más intelectual más valor), la parcelación o fragmentación del tiempo (tiempo de trabajo, tiempo de relajación) la dualidad transversal de la existencia humana (micro-macro; individuo-sociedad; comunidad sistema).
John Locke (1632-1704) eleva la educación diferenciada de acuerdo a las sustancias, es decir, educación intelectual y educación corporal. Educación corporal sustentada en la idea de disciplina, control o dominio del cuerpo. Kant, Husserl, Bachelard, Feyerabend, Popper, Lakatos, Kunh, entre otros, comienzan a cuestionar el cartesianismo desarrollando un camino alternativo a las visiones del empirismo e idealismo dando origen y posibilidad al inicio de las ciencias humanas.
El constructivismo surge de manera incipiente, entendiendo que los primeros abordajes son desarrollados admitiendo que la realidad es el producto de quien observa, es decir, lo que el sujeto conoce es lo que da sentido al mundo. A partir de esa misma idea, se desarrollan nuevas ciencias (psicología, sociología, antropología, pedagogía) que comienzan a elaborar conocimientos que dan cuentan de una realidad distinta a la planteada por el dualismo cartesiano (Piaget, Vigostky, Gestalt, Freud, Jung, Reich).
Husserl (1858-1938) desarrolla el concepto de “filosofía de la fenomenología” que plantea básicamente que el sujeto y mundo son una misma situación, es decir, se influyen mutuamente, por lo tanto, no es sólo el sujeto el que construye la realidad, sino que la realidad ya es y también construye al sujeto. Parte del concepto de epojé (o epokhé). La palabra ‘epojé’ proviene del vocabulario del escepticismo helenístico. Consistía, para los antiguos, en la actitud mental de quien pone sus propias experiencias entre paréntesis y suspende el enjuiciamiento.
Los pioneros en el reconocimiento del homo sapiens como un ser corpóreo indivisible los encontramos en: Laín Entralgo, 1999; Merleau-Ponty, 1945; Echeverría, 2003; Husserl, 1990; Zubiri, 1986.
Con el “Dasein’s my-being-in-the-world” Heidegger (1889-1976), inicia la acepción de corporeidad que viene de Dasein (Heidegger). Vocablo alemán difícil de traducir. Apunta al particular modo de ser que es el humano. El modo de ser que es característicamente humano. Dasein es ser-en-el-mundo. Fenómeno unitario, un dato primario, que requiere ser visto como un todo y no dividido en partes que luego se juntan. Se ha venido traduciendo al castellano como “corporeidad”.
El fenómeno primario de la existencia humana es el Dasein, ser-en-el-mundo… No hay un ser que no esté en el mundo, ni un mundo que no lo sea para un ser. Ambos se constituyen en simultaneidad y por referencia al otro. La posibilidad misma de hablar de ser y de mundo, por separado, como de sujeto y de objeto, es derivativa de este fenómeno primario de ser-en-el-mundo (Echeverría, 2013)191).
Merleau-Ponty (1908-1961) desarrolla la fenomenología de la percepción y plantea que esta relación en el ser humano ocurre dada su realidad corpórea, es decir, evoluciona hacia la idea de “ser cuerpo”, esto sucede en la motricidad del ser humano entendiendo ésta como la configuración donde operan todas las dimensionalidades del ser humano. Cabe destacar que este autor es el primero que plantea el estudio y desarrolla el concepto de motricidad. “Percibir es hacer presente cualquier cosa con la ayuda del cuerpo”[…] “yo no estoy delante de mi cuerpo, estoy en mi cuerpo, o mejor, soy mi cuerpo” (1945, p. 167).
El movimiento concreto es, pues, centrípeto, mientras que el movimiento abstracto es centrífugo; el primero tiene lugar en el ser o en lo actual, el segundo en lo posible o en el no-ser, el primero adhiere a un fondo dado, el segundo desarrolla él mismo su fondo. La función normal que posibilita el movimiento abstracto es una función de «proyección» por la que el sujeto del movimiento reserva delante de sí un espacio libre en donde lo que no existe naturalmente pueda tomar un semblante de existencia (p. 128). La motricidad deja de ser la simple consciencia de mis cambios de lugar presente o próximos para convertirse en la función que, en cada momento, establece unos patrones de magnitud, en la amplitud variable de mi-ser-del-mundo (p.226).
En la obra Fenomenología de la percepción (Merleau-Ponty, 1945) señala 2 veces la palabra “corporeidad” (págs. 269, 441) y 10 veces la palabra “motricidad”: págs. 76, 100, 128, 130, 154, 159, 207, 211, 226, 396. El espacio, y en general la percepción, marcan en el corazón del sujeto el hecho de su nacimiento, la aportación perpetua de su corporeidad, una comunicación con el mundo más antigua que el pensamiento (ídem, ibídem pág. 269). La solución de todos los problemas de trascendencia se encuentra en la espesura del presente preobjetivo en el que hallamos nuestra corporeidad, nuestra sociabilidad, la preexistencia del mundo, eso es, el punto de incepción de las «explicaciones» en lo que de legítimo tienen éstas… y al mismo tiempo, el fundamento de nuestra libertad (ídem, ibídem pág. 440-441).
El sentir, así desligado de la afectividad y la motricidad, se resolvía en la simple recepción de una cualidad, y la fisiología creía poder seguir, desde los receptores hasta los centros nerviosos, la proyección en el viviente del mundo exterior. El cuerpo vivo, así transformado, dejaba de ser mi cuerpo, la expresión visible de un ego concreto, para convertirse en un objeto entre los demás (ídem, ibídem pág. 76).
Lo que le falta no es ni la motricidad, ni el pensamiento; así, se nos invita a reconocer, entre el movimiento como proceso en tercera persona y el pensamiento como representación del movimiento, una anticipación o una captación del resultado asegurada por el mismo cuerpo en cuanto potencia motriz, un «proyecto motor» (Bewegungsentwurf) una «intencionalidad motriz», sin los cuales la consigna no es más que letra muerta. El enfermo tan pronto piensa la fórmula ideal del movimiento, como lanza su cuerpo a unos ensayos ciegos; en el normal, por el contrario, todo movimiento es indisolublemente movimiento y consciencia de movimiento.
Zubiri (1898-1983) anuncia el concepto de “soy cuerpo” superado por el de “corporeidad”. La expresión es la consecuencia de la corporeidad. Expresión no en el sentido de la “expresión que se tiene” sino en el sentido de lo “expreso” de toda persona: es la persona expresa. El hombre como ser “psicoorgánico” como “inteligencia sentiente”.
El hombre siente las modificaciones tónicas de otra manera: él «se» siente afectado en su realidad y en el modo de estar en la realidad. Esto no es ya sentir tónico. Es otra cosa: es sentimiento… La vida humana es autoposesión en decurrencia. Y esta autoposesión es justo la esencia de la biografía: un proceso de autoposesión de su propia realidad (1986, p.16-18). Nada que yo mentalice es de alguna forma sin sentido (ídem, ibídem pág. 32-33). La inteligencia «no ve» la realidad impasiblemente, como decían Platón y Aristóteles, sino impresivamente. La inteligencia humana está en la realidad no comprensivamente, sino impresivamente … es un acto de sensibilidad intelectiva o intelección sentiente … la inteligencia en cuanto facultad es sentiente … no hay pues dos facultades, una inteligencia y una sensibilidad, sino una sola facultad inteligencia sentiente (ídem, ibídem pág. 35).
Laín Entralgo (1908-2001) habla de mi cuerpo yo y de las Propiedades sistemáticas de la vida animaly admite, comoZubiri que el ser viviente es aquella realidad cuya forma de ser real consiste en darse a sí mismo su propia mismidad y añade la posibilidad de transmitir ese modo de ser real a una especie nueva (Laín Entralgo, 1999, pág. 129). El término del movimiento vital es la autoposesión; vivir consiste genéricamente en poseerse a sí mismo (ídem, ibídem pág. 130). La autoposesión sucede necesariamente en el tiempo, es fluente.
La vida de un organismo consiste en ser él mismo y poseerse. Pero el viviente no se posee a sí mismo sino en el cambio; por muy él mismo que sea a lo largo de su vida, nunca es lo mismo … el viviente es aquella realidad que sólo puede ser la misma no siendo jamás lo mismo. Este es el dinamismo de la mismidad: dar de sí adecuadamente, no siendo jamás lo mismo para ser siempre el mismo (Laín Entralgo,1999, p. 130).
Autores germanos como Meinel, Schnabel, Kippard; franceses como Le Boulch, Parlebas, Vayer, Aucouturier, entre otros; soviéticos como Luria y Leontiev; anglosajones como Bernstein y otras culturas realizan estudios e investigaciones otorgando al concepto Motricidad una gran similitud a lo que se entiende por movimiento o reduciéndolo a los componentes neuromusculares y fisiológicos relacionados con el movimiento individual o colectivo. Del mismo modo surgen colectivos que evolucionan los planteamientos de algunos de los autores mencionados con acercamientos hacia posturas menos reduccionistas (praxiología).
Francisco Varela (1946-2001) anunció el concepto de Enacción – cognición corporeizada, mente encarnada o incorporada (Varela, Thompson & Rosh, 1993; Vázquez Rocca, 2017). Varela propicia y establece novedosos diálogos entre la neurolingüística, los fenómenos recursivos, las lógicas paraconsistentes y las teorías del caos con las tradiciones milenarias de Oriente, tales como el Budismo, que explora la mente a través de sus técnicas de meditación e introspección; prácticas que experimentan hoy una gran difusión en Occidente, particularmente a través del Budismo y el Zen que conducen el alma a nuevos estados mentales de iluminación, perplejidad y creatividad. El vocablo Enacción, proviene de la palabra inglesa “to enact”, “hacer emerger” y refiere a la concordancia entre percepción, procesos cognitivos y agente. Tal concordancia significa que el que percibe guía sus percepciones de acuerdo con su configuración orgánica y que el resultado, el conocer, no es captación de propiedades, singularidades o estructuras de un mundo de afuera. Así enacción es la cognición corporeizada.
Es así como Varela se inserta en una particular tradición (irracionalista – vitalista) según la cual la razón no es el núcleo último o la más profunda esencia humana, sino más bien, un accidente del querer (emoción) que demanda para sí aquel punto, de donde se sigue que emoción es ya intrínsecamente cognitiva. Una vez modificada la perspectiva, y se deje de considerar que la razón es el principio central de la mente, entonces se podrá apreciar la emergencia de la mente a medida que ocurre.
Manuel Sérgio (1933-) presenta la intencionalidad operantey la praxis creadora. Manuel Sérgio (1988), con su formación filosófica y coyunturalmente trabajando en un centro formador de Profesores de Educación Física, comienza a preguntar y tensionar el concepto de Educación Física, buscando respuestas a su verdadero objeto de estudio, sentido y objetivos. Comprobando que la educación física no tiene una propuesta teórica sólida y rigurosa y funciona desde una perspectiva eminentemente práctica donde se trabaja el rendimiento del cuerpo desde el punto de vista físico. Paralelo a esto, el deporte cada vez más se fue despersonalizando y deshumanizando en el contexto de una sociedad de libre mercado altamente eficiente y productivista.
De fenomenólogos franceses y alemanes, Manuel Sérgio desarrolla la ciencia de la Motricidad Humana afirmando que no existe ninguna diferencia entre corporeidad y motricidad humana, pues ambas hacen parte de la misma complejidad biológica. La Motricidad Humana surge y subsiste como emergencia de la corporeidad, como señal de quien está-en-el-mundo para alguna cosa, como señal de un proyecto (Sérgio, 1994, p. 30). Define la motricidad o acción como “la energía para el movimiento centrífugo y centrípeto e intencional de la trascendencia (o superación” (Sérgio, 2003, p. 66) así como: “el comportamiento motor en cuanto portador de significación, de intencionalidad, de consciencia clara y expresa y donde la vida, vivencia es convivencia” (Sérgio, 1999, p. 270).
Producción temática de la Motricidad Humana
En el año 1999, el equipo kon-traste (España) diferencia (Trigo, 1999): cuerpo-corporeidad-movimiento-motricidad / motriz-motora-motricio/a. Se acuña el término motricio/a para referirse a la adjetivación de la motricidad, siendo más tarde asumido por la comunidad. Y se define la Motricidad como “expresión-impresión de la corporeidad. Pensar-sentir-querer-hacer-comunicar”.
En el glosario trabajado por la Red Internacional de Investigadores en Motricidad Humana (RIIMH) y propuesto por (Kolyniak, 2005), se define la motricidad como forma concreta de relación del ser humano con el mundo y con sus semejantes, relación ésta caracterizada por intencionalidad y significado, fruto de un proceso evolutivo cuya especificidad se encuentra en los procesos semióticos de la consciencia, los cuales, a su vez, discurren de las relaciones recíprocas entre naturaleza y cultura –por tanto, entre las herencias biológica y socio-histórica-.
La motricidad se refiere, por tanto, a sensaciones conscientes del ser humano en movimiento intencional y significativo en el espacio-tiempo objetivo y representado, implicando percepción, memoria, proyección, afectividad, emoción, raciocinio. Se evidencia en diferentes formas de expresión –gestual, verbal, escénica, plástica, etc.- La motricidad se configura como proceso que ocurre, de forma dialéctica, en los planos filogenético y ontogenético, expresando y componiendo la totalidad de las múltiples y complejas determinaciones de la continua construcción del hombre.
En los avances desarrollados por la RIIMH[3] se conceptúa la motricidad como: “el ser humano en su complejidad que se moviliza (emociona-desea, percibe, se comunica, piensa) desde el aquí y el ahora (inmanencia) hacia la trascendencia y de ésta de nuevo al aquí y el ahora, en su relación consigo mismo-con el otro- con el cosmos, en el concepto actual de Ecología”.
Desde el último Congreso de la SIIMH en Belém do Pará-Brasil (2009) y el último encuentro de investigadores en Almada-Portugal (2015), quedó claro que la MH en la perspectiva socio-histórica y filosófica se inicia con la propuesta de Manuel Sérgio, en una primera fase y con él Anna Feitosa, Ubirajara Oro y João Tojal, que fundamenta el eje epistemológico; en una segunda fase con la Sociedad Internacional de Motricidad Humana (SIMH), que da secuencia a los estudios y amplía la comprensión de la MH, con Eugenia Trigo (España) y José María Pazos (España), Carol Kolyniak, Wagner Moreira (que luego se aparta), Sheila Silva y Marta Genú (Brasil), Sergio Toro (Chile). Ese grupo crece con los de Colombia (grupo Kon-Moción), Helena Gil da Costa (Portugal), Ana Pereira, Katia Mortari y por último Sérgio Santos (Brasil).
Esa segunda fase construye conocimiento y coloca en evaluación los presupuestos de Manuel Sérgio argumentando que la MH es una matriz científica y no una ciencia y que la Educación Física tiene relación con ella de la misma manera que el deporte, la ingeniería, el derecho y todas las otras áreas de conocimiento y campos de aplicación.
Como resumen y reconocimiento al trabajo de Manuel Sérgio, Eugenia Trigo, coordina y edita un libro con catorce investigadores que acompañaron la vida de este filósofo y aprendieron con él a fundamentar sus prácticas e investigación (Trigo, 2015).
Así, comenzamos con Manuel Sérgio y avanzamos en los estudios, ampliando su campo de acción y comprensión. Como todo conocimiento y teoría se actualiza en la medida en que avanzan los estudios, considerando que para Laín Entralgo ninguna verdad es absoluta y mucho menos perenne.
Posteriormente, (Trigo, 2016) a partir de sus estudios con la ciencia encarnada, define la Motricidad Humana como “la energía que nos impulsa a vivir, caminar en el más-ser, percibirnos, para así tomar consciencia de quiénes somos, dónde estamos y hacia dónde vamos (yo-otro-cosmos)”. Y más adelante, al adentrarse en el estudio de los conceptos de “acción” y “enacción” expone que estos tres conceptos (Motricidad-Acción-Enacción) provenientes de campos de conocimiento diferentes, vienen a significar cosas semejantes. Por eso adelanta esta definición:
[…]Percepción de nuestro ser-corpóreo (ser-en-el-mundo) que, desde la incompletud, nos inquieta a vivir y caminar en el más ser (trascendencia), nos compromete autoecopoiéticamente (co-implicados cooperativamente con el otro/s y el cosmos), desde todas nuestras cualidades, lenguajes, culturas y habilidades que nos son propias como seres humanos, a la co-creación de un humanes / comunidades / sociedades / mundos que permita la VIDA de todos los seres presentes y futuros (Trigo, 2020, on line).
A partir de esa definición, que está en estudio por la comunidad internacional, sigue la autora proponiendo el término “Motricidad Vital” junto con la Dra. Helena Gil da Costa, para dar cuenta de esa complejidad y nos permita caminar-en-el-más-ser de la VIDA sin quedar “atrapados” en una determinada área de conocimiento.
Sérgio Santos (2016), a consecuencia y continuos desarrollos de su tesis doctoral, conceptúa la Motricidad como “como dinámica existencial que viabiliza y vislumbra la plenitud de realización co-implicada”. La Motricidad da acceso a una “atmósfera” auténtica de vida plena, en dónde imperan: lo lúdico, la alegría, el encantamiento, la afectación y la creatividad. Es el modo fecundo de realización de los valores, sólo apropiados si son vividos en una corporeidad dinámica. La motricidad es la base para la determinación de la esencia del hombre. Es por ella que el hombre se materializa y revela, en el ámbito de un proceso donde el deseo de trascendencia desempeña un papel primordial de mediación.
En el año 2007, Marta Genú ingresa como docente en el Programa de Posgraduación en Educación de la Universidade do Estado do Pará (UEPA) y crea la línea de investigación Ressignificar-Experiências Innovadoras na Formação de Professores, con el propósito de atender, por el principio de la dialogicidad y del pensamiento divergente, profesores con diferentes formaciones y, especialmente, profesores de Educación Física, dada la propia formación inicial y la perspectiva de ampliar el campo de conocimiento en esta área y promover la interacción entre educadores, lo que de hecho concretiza y con la acción ampliada, la línea de investigación se extiende y el grupo de investigación se crea y es certificado por la UEPA en 2011 junto al Concejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico del Ministerio de Ciencia y Tecnología (CNPq/MCT) en Brasil.
En 2018, Sérgio Santos constituye el grupo de estudio Horizontes en el CECAPESCS (Centro de Capacitación de Profesionales de la Educación -Dra. Zilda Arns) con la intención de integrar los conceptos fundamentales de la motricidad con las esencial de los actos educativos intencionales. Como resultado de ese trabajo, se publica la obra Ato Educativo e Suas Essências (Santos, Barros, 2019).
En octubre de 2020, cinco investigadores de la RIIMH, deciden constituir un grupo de trabajo para desarrollar la Motricidad Vital y los avances que implican proyecciones a partir de la Motricidad Humana. El grupo decide denominarse Colectivo Motricidad Vital y es el responsable de este Dossier.
Referencias
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ZUBIRI, X. Sobre el hombre (1ª ed. Vol. 1). Madrid: Alianza / Fundación Xavier Zubiri, 1986.
[1] Artículo publicado en portugués en: http://www.hottopos.com/isle40/index.htm
[2] El Colectivo Motricidad Vital, como grupo de investigación, inició sus trabajos en outubre de 2020 y está formado por cinco integrantes, son: Dr.ª Eugenia Trigo (Galícia – España); Dr.ª Helena Gil (Porto – Portugal); Dr.ª Marta Genú (Belém – Brasil); Dr. José Pazos Couto (Galícia – España) y Dr. Sérgio Santos (São Paulo – Brasil).
[3] Red Internacional de Investigadores en Motricidad Humana.