Saltar al contenido

Investigación Encarnada

Eugenia Trigo

Publicado al completo en: “Ciencia e investigación encarnada”. Colección Léeme. IISABER.

Resumen

Definimos Investigación encarnada como el estudio de los diversos procedimientos corpóreos que empleamos para descubrir los entresijos de un problema que me (nos) afectan como ser/es humano/s en el mundo (soy humano y nada de lo que es humano me es ajeno). La investigación no es aséptica ni imparcial, de la misma manera que no hay ciencia-conocimiento encarnado aséptico y apolítico. Toda investigación tiene una carga afectiva, porque es un ser humano complejo (emocional, espiritual, físico, mental, mágico, sensitivo, intuitivo) quien elige qué investigar y cómo investigar, qué mirar y como mirar.

Principios de la investigación encarnada

Veamos, según nuestro punto de vista, los principios de este conocimiento-ciencia encarnada, y que habrá que ir desarrollando, fundamentando e implementando a medida que orientemos trabajos investigativos de diversa índole. Este trabajo se fue desgranando a lo largo de la historia investigativa después de un estudio necesario y exhaustivo de la metodología clásica de la ciencia, que implica, no sólo estudiar teóricamente, sino haber investigado desde esta normatividad (Trigo 1990), caminos intermedios (kon-traste y Trigo 1999; Trigo 1999) y desde la perspectiva encarnada que proponemos (Bohórquez 2008; Gil da Costa 2008; Jaramillo 2006; Kon-Moción 2009).

La construcción de conocimiento encarnado significa trabajar en: lo contextual (cultural, pertinente y temporal); la búsqueda de sentidos y compromiso con la vida en todas sus manifestaciones; la incertidumbre (interacción, integración, orden-desorden); la relación sujeto-objeto (subjetividad- objetividad); el universo como probabilístico, discontinuo, interpretable; el pensamiento es mente encarnada (corporeidad); la construcción de conocimiento desde la puesta en acción de las diversas dimensiones, capacidades, habilidades y lenguajes humanos; la polaridad y complejidad (la no-exclusión de lo aprendido en la historia de la humanidad, por muy dispar que nos parezca); la política y la ética porque somos responsables de todo lo que hacemos y dejamos de hacer, lo que decimos y dejamos de decir, porque no existe lo a-político ni podemos aceptar comportamientos anti-éticos que dilapiden la vida en la construcción de mundos posibles; la sabiduría porque es la integración del saber y la vida y sólo siendo sabios y actuando con inteligencia es que sabremos ubicarnos en el sistema- mundo que nos ha tocado vivir; preguntarse por el “para qué” (horizontes), el “qué” (conceptos-episteme), el “por qué” (historia, contexto) y el “cómo” (caminos, procedimientos).

Dialogando con los Principios

Aprender a pensar corpóreamente. Aprender a “mirar” desde nuestra subjetividad; “ver” más allá de lo aparente con nuestros distintos “ojos” (sentidos), forzando nuestra mente encarnada para comprender profundamente sin querer comprenderlo todo. Dejarnos impactar por la vida del contexto, sin inmiscuirnos en lo que no nos compete. Respetar el mundo de la vida y saber retirarnos silenciosamente en el momento oportuno. Respeto al otro-otros-cosmos. En la Red Internacional de Investigadores en Motricidad Humana, entendemos la corporeidad como “condición concreta de presencia, significación y participación del hombre en el mundo. Como condición objetiva, la corporeidad es el sustrato sobre el cual se asienta la motricidad. Como vivencia subjetiva, la corporeidad es fruto de la construcción de la motricidad”.

Exploración de los diversos lenguajes por y con los cuales producimos conocimiento los seres humanos. “El empobrecimiento de los lenguajes utilizados centrados en la estructura sujeto y predicado, está muy ligado a una lógica de razonamiento, a todas luces dominante, como es la lógica del objeto… y la posibilidad de construir una forma de discurso que incorpore los valores del sujeto explícitamente… y una crítica a la razón excluyente que entendemos muy identificada a los lenguajes nomológicos” (Zemelman 2005).

Estudio, fundamento, desarrollo y aplicación de las diversas facultades que nos hace humanos y con las cuales construimos mundos. “De la conjugación de las nociones de encarnación y emergencia, aparece una concepción de mente y mundo intrínsecamente relacionadas a la imaginación y fantasía” (Varela 2000a).

Desplegar el abanico de sentidos y desde ahí desarrollar la sensibilidad de percibir el mundo, sus problemas y posibilidades. Pasar de la sensación-percepción-consciencia a la sensibilidad que nos “obligue” a tomar posición y actuar. “Postular la irreductibilidad de lo sensorial exige la descripción de un cuerpo que sirva para sentir antes incluso de que sirva para pensar, pues el sentir es precisamente lo propio del cuerpo. Este proyecto exige por lo tanto describir la ontología de este cuerpo y los principios del desarrollo ontogenético que permite pensar en la aparición de un cuerpo estructurado… La sensibilidad, por medio del marco instaurado por el cuerpo que siente, delimita en consecuencia el mundo tal como lo percibimos” (Surrallés 2009).

Atreverse a crear los propios caminos que ayuden a desentrañar el problema/s y la/s pregunta/s de investigación. La investigación es un arte creador (Bohm y Peat 1988; Trigo 2008) y por tanto no hay rutas hechas, establecidas, sino trillas a ser abiertas.

Afrontar los miedos (Gil da Costa 2008) de pensar e investigar desde la razón-no razón (Botero Uribe 1994) y la no utilización de categorías y modelos previos. Permitirnos nadar en la ambigüedad, la duda, la pregunta y la inconclusión.

Retomar el ser “intelectual” y no mero ejecutor de proyectos de investigación. “Desafíos que requieren de intelectuales con disposición y capacidad para ubicarse históricamente, en vez de solazarse en el manejo de información especializada pero fragmentada, o en la utilización de técnicas que no siempre garantizan preservar una visión integrada de la realidad social” (Zemelman 2005:25).

Emprender nuevas rutas investigativas a partir del estudio de los problemas que afronta el mundo de hoy (crisis sistémica) y abordar nuevas preguntas que impulsen la búsqueda de alternativas-otras para la Vida. Dejar de “hacer la tarea” para el mercado, el poder, las instituciones que se han embarcado en querer medirlo todo bajo los tan traídos y llevados “estándares de calidad” y “competencias”, habiendo dejado de lado la divergencia, la diferencia, la autonomía y el saber-hacer de cada una de las comunidades y pueblos que habitamos esta gran casa azul.

Indagación unidisciplinar (Wallerstein 2007), volver a unir lo que fue separado. Diferenciar-disociar-integrar; desarrollar una visión hologramática kósmica que implica: lo intencional, comportamental, cultural y social (Wilber 2008) y que supone salirnos de nuestros nichos, disciplinas y miradas restringidas para poder comprender la realidad envolvente y, desde la interacción, atrevernos a hacer propuestas realmente innovadoras, amplias y diversificadas.

Imbuirnos de buenas dosis de calma eficiente (Trigo, 2006), algo totalmente olvidado en los espacios en dónde, hasta hace no mucho tiempo, era lugar común. Hoy día, “todo” debe realizarse corriendo, deprisa y para ayer. Es necesario retomar el tiempo para la elaboración calmada de las ideas, la discusión a- temporal y al mismo tiempo efectiva, es decir, concretizada en la construcción conjunta de conocimiento y llevado de aquí para allá en encuentros y publicaciones, dando lugar a nuevas cuestiones y diálogos, en una siempre enriquecida espiral de conocimiento compartido.

En síntesis, ciencia-conocimiento encarnado significa investigar desde:

el propio sujeto que investiga; su contexto y posibilidad; su historia y temporalidad;

su sensibilidad;

su corporeidad, motricidad y creatividad;

la curiosidad y la pregunta; la trascendencia;

el inconformismo y la alegría; con la satisfacción de lo investigado;

con el aporte que realiza;

la aventura del conocimiento;

la humildad y respeto a sí mismo, el otro y el cosmos; el compromiso ético-político con la Vida en todas sus manifestaciones.

Referencias Bibliográficas

Bohm, D., y D. Peat. (1988). Ciencia, orden y creatividad. Las raíces creativas de la vida. Barcelona: Kairós.

Bohórquez, F. (2008). Comunicación vital en la formación médica. Una opción pedagógica en educación médica desde la intersubjetividad creadora. Tesis doctoral.

Bohórquez, F., y E. Trigo. (2006). Corporeidad, energía y trascendencia. Somos siete cuerpos (identidades o notas). Pensamiento Educativo 38, 75-93.

Botero Uribe, D. (2000). Manifiesto del pensamiento latinoamericano. Bogotá: Magisterio.

Capra, F. (2002). Las conexiones ocultas. Implicaciones sociales, medioambientales, económicas y biológicas de una nueva visión del mundo. Barcelona: Anagrama.

Damásio, A. (2000). O mistério da consciência. Brasil: Companhía das Letras.

García, J., E. Trigo, y kon-traste. (1998). Crear ciencia educándonos. Una experiencia en investigación colaborativa. En Deporte y calidad de vida, 333-342, Madrid: Esteban Sanz.

Gil da Costa, H. (2008). O medo e o desenvolvimento humano. Tesis doctoral. Universidade Tras os Montes e Alto Douro. Portugal.

Hawking, S.W. (1987). Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros. Barcelona: Grijalbo.

Jaramillo, L.G. (2006). Investigación y Subjetividad. Tesis doctoral. Universidade Tras os Montes e Alto Douro. Portugal.

kon-traste, y Trigo (1999). Trigo. Creatividad, motricidad y formación de colaboradores. Una experiencia de investigación colaborativa. Apunts Nº 56, 113.

kon-traste, y Trigo (2001). Motricidad creativa: una forma de investigar. A Coruña: Universidad.

Sheldrake, R. (1995). Siete experimentos que pueden cambiar el mundo. Barcelona: Paidós.

Surrallés, Alexander. (2009). De la intensidad o los derechos del cuerpo. La afectividad como objeto y como método. Runa Ciudad Autónoma de Buenos Aires v.30 n.1.

Toro, S. (2010). Corporeidad y lenguaje: la acción como texto y expresión. Cinta de Moebio 37, 44-60.

Toro,  S.  (2005).  Motricidad  y  mente  encarnada.  En  Actas IV Congreso Internacional de Motricidad Humana. A Coruña: Diputación.

Trigo, E. (2008). La investigación como acto creador. En V coloquio internacional de currículo. Popayán-Colombia: Unicauca.

Trigo, E., y Toro, S. (2006). Hacia una de-construcción del concepto de ciencia. En ¿Recorre la civilización el mismo camino que el sol? Pedagogía, Subjetividad y Cultura, 13-34, Popayán: Fondo Editorial Universidad del Cauca.

Varela, F. (2000a). El fenómeno de la vida. Santiago de Chile: Dolmen.

Varela, F. (2000b). Francisco Varela y la Mente Encarnada.http://www.inalambrico.reuna.cl/fichas/entrevistas/francisco_varela.htm.

Wallerstein, I. (2007). La crisis estructural del capitalismo. Colombia: Desde abajo.

Wilber, Ken. (2008). El paradigma holográfico. Una exploración en las fronteras de la ciencia. Barcelona: Kairos.

Zemelman, H. (2005). Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma crítico. Madrid: Anthropos.

Zubiri, X. (1986). Sobre el hombre. Madrid: Alianza / Fundación Xavier Zubiri.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
LinkedIn