Saltar al contenido

Motricidad, Diferencia y Humanización

Motricidade, Diferença e Humanização

Dra. Rosa Prista; Río de Janeiro, Brasil. ENCONTRE-SE!

Este mes de febrero, la Dra. Rosa Prista reflexiona desde Brasil sobre la diferencia y la Motricidad. El texto original en portugués lo encuentran al final.

Apunta y mira: Lo importante y hermoso en el mundo es esto: que las personas no siempre son iguales, aún no han sido terminadas, sino que siempre van cambiando. Afinan y desafinan. Mayor verdad. Eso es lo que la vida me enseñó.

Rosa Guimarães

El tema se refiere a la urgencia de cuidados con la persona deficiente, superdotados u otras que se diferencian de los patrones requeridos por una sociedad excluyente. Propone cambios paradigmáticos e introduce programas de desarrollo donde se contempla la complejidad humana.

Una práctica teorizada

Son 41 años trabajando con personas. Autistas, deficientes mentales, encefalópatas, superdotados, talentosos… muchas etiquetas y poca explotación de la energía vital de estas personas y sus familias.

En la época que me introdujeron en la educación no había opciones. Como la maestra de menor edad me enviaban los niños que nadie quería trabajar, después de todo eran diferentes y no respondían a las propuestas de manera lineal. Fue el comienzo de una larga aventura en el campo educativo con las llamadas personas con necesidades especiales. Y siempre preguntaba: ¿No somos todos especiales?

Basándome en las ideas de teóricos y profesionales que no soportaban la ciencia clásica y objetiva, me presentaron en ese momento a grandes educadores: Decroly, Montessori, Freinet, Makarenko, Ferriére, Piaget, Wallon, Vygotsky.  Parecía imposible conectarlos, pero esta tarea no fue difícil porque al pensar en la ciencia se necesita flexibilidad y enlaces de intercomunicación como Morin (1990) anunció. Cada autor en su tiempo trajo reflexiones fundamentales sobre el aprendizaje y el desarrollo humano. Este fue el foco de toda mi trayectoria con los llamados diferentes. Además de lo concreto, el cuerpo físico, algo siempre se deslumbraba frente a mí y cómo alas volaba lejos de los patrones y diagnósticos encapsulados.

La ruptura paradigmática

Cuando fundé el Centro de Estudio Infantil, ahora llamado ENCONTRE-SE! en la ciudad de Río de Janeiro tenía claro que sólo la convivencia entre los humanos podía autorizar a un ser a expresarse plenamente. La ruptura con grupos iguales, separados por categorías – deficiente visual, deficiente mental, superdotado era coherente con la visión de mundo en que creía como educadora. Vivimos en un colectivo donde todos poseen derechos de estar en esta sociedad siempre y cuando podamos tener la posibilidad de aprender a SER, aprender a APRENDER y aprender a ESTAR EN UN GRUPO. La tríada elegida para la educación del siglo XXI ya formaba parte de la práctica de Freinet y fue plenamente adoptada en mi praxis.

Sumergirse en un universo desconocido así como es desconocido cualquier ser humano y ayudarlo a conectarse consigo mismo, con sus recursos perceptivos,  intuitivos y promover la reflexión siempre ha sido el desafío. De objeto manipulado por la ciencia clásica hacia sujeto epistémico y constructor. Este era el objetivo y lo que propongo a todos los que actúan con los llamados diferentes. Audazmente este debería ser el estándar para todos los seres humanos.

Habiendo sido estudiante de Nise da Silveira, eminente psiquiatra que rompió con los tratamientos inhumanos, incendió mi alma a lo largo de los años y me dediqué a temas relacionados con las diferencias humanas. Como ella misma dijo: Para navegar contra la corriente son necesarias condiciones raras: espíritu de aventura, coraje, perseverancia y pasión.

Siendo sistémica holofasmática…

Un ser humano que se conoce a sí mismo, que tiene las herramientas para construir su aprendizaje es un sujeto que puede convivir socialmente con cierta autonomía. Digo bien porque no todo depende de las personas deficientes o superdotadas de la agenda. Pero las familias necesitan permitir que sus hijos puedan crecer. En este punto se encuentra el punto más complejo. Sin la colaboración de la familia, sin confiar en el equipo de trabajo, sin estar presente en los espacios de reflexiones familiares y deseando cambios, el trabajo es antagónico a la superación humana.

Todo este proceso dialogante entre mi ser, mis preocupaciones e informaciones científicas que se fueron agregando, constituyó la metodología sistémica holofasmática – una metodología de ejercicio transdisciplinar avistando toda la malla existencial del sujeto como singularidad relacional que se expresa por la motricidad en cuanto potencia transformadora y trascendente en las palabras del filósofo Manuel Sérgio.

Las contribuciones de este gran pensador causaron importantes cortes paradigmáticos en nuestra historia institucional, ya sea con sus diversas visitas o por la correspondencia constante.

Los temas investigados fueron diversos y se desarrollaron en los cursos de postgrado, en el máster, en el doctorado y también en el último postgrado realizado después del doctorado. En la post-graduación trabajé en las llamadas dificultades de aprendizaje que indican que hay ausencia de una enseñanza corpórea, donde el niño no sea mutilado en su creación y producción. En el máster, el enfoque se centró en los superdotados y de nuevo el foco fue el desa rrollo psicomotor fragmentado bajo la tiranía de la racionalidad y en el doctorado las llamadas personas con deficiencia mental fueron nombradas como personas inteligentes y productivas siempre que los núcleos relacionales básicos permitan la autonomía natural. Y poco después me dirigí a los autistas señalando que incluso la categoría más compleja de relaciones es lo suficientemente capaz de ser un sujeto epistémico. Aunque las llamadas categorías son diferentes en todos los estudios e investigaciones, el objetivo era eliminar las etiquetas que encarcelan los potenciales transformadores para una mirada holofasmática donde la malla existencial fue cuidadosamente mapeada para que los bloqueos pudieran ser comprendidos y las expresiones ganaran espacio de desenvolvimiento.

Si, por un lado, lidiar con superdotados requiere un gran esfuerzo para satisfacer las diversas necesidades personales, tecnológicas y expresivas, los deficientes exigían un cambio creativo en mi forma de ver la vida. En ambos, el foco se centró en la inteligencia y cómo estas personas, aunque potencialmente ricas, lidiaban una sociedad excluyente.

En mi opinión refuto la llamada educación especial, los paraolimpiadas, fiesta para autistas, etc. Todos somos capaces de vivir con la diferencia, con la diversidad y con la capacidad de enriquecernos como cualquier otra persona. Si la persona no puede convivir, si grita, golpea, maldice, esta es una expresión desordenada y la propuesta es desarrollar primero el rescate clínico de este potencial. No es minimizando a la persona, no es ofreciendo menos recursos porque ningún ser humano puede ser interpretado por el otro a menos que participe de este proceso.  El verdadero trabajo con el llamado diferente es la investigación continua de esta red existencial, creando enlaces y provocando situaciones desafiantes para que la unidad se active de forma plena.

Llamo la atención que es posible actual en la búsqueda en la totalidad y en la dinamización de la complejidad humana, cuando el arte, la ciencia, la filosofía y los diversos lenguajes se encuentran.

La diferencia en movimiento intencional

El momento actual es urgente para las posibilidades de síntesis y no de mutilaciones corporativistas, como pretenden distintas instituciones que, teniendo como base la fragmentación, impiden la aparición de una característica clave para cualquier construcción humana: la intencionalidad del sujeto. Cualquier actividad en la que el sujeto sea dirigido a la acción sin tener en cuenta la intencionalidad, se convierte en un objeto condicionado a los deseos del otro.  Son prácticas comunes en escuelas, instituciones especiales y en la vida cotidiana de nuestras calles que rompen el la vida pulsional y vital del sujeto.

La creencia de que todos somos diferentes, en la singularidad de nuestros actos, de nuestras intenciones y de nuestras acciones, registran que somos especiales en este proceso de diferenciación. Si somos diferentes no somos grupos separados. Somos personas diferentes que se enriquecen, ¡o no!, lado a lado, en las contradicciones y en las concordancias.

Parece urgente eliminar la expresión deficiencia, porque anula cualquier mirada más amplia, incluyendo potenciar la diferencia de todos los seres humanos. Ciertamente para la construcción de una sociedad inclusiva deseamos seres humanos que, en primer lugar, van más allá de su propia capacidad de mirar y sentir, para dirigir la mirada sin enjuiciar al otro. También esperamos que la persona al llegar a un profesional pueda simplemente ver a un ser humano y no una patología. En lugar de tratar de arreglarlo, re-educarlo, pueda relacionarse haciendo puentes para que el otro ascienda la constitución de sujeto y ciudadano.

Transdisciplinariedad y los Programas de Desenvolvimiento

Los diversos documentos internacionales que hacen justos los derechos de los deficientes, refuerzan la necesidad de construcción de programas transdisciplinares.

1993 lo considero como la salida hacia un verdadero trabajo humano: los programas de desarrollo que se bañaron en la transdisciplinaridad (lo que está entre, a través y más allá) ha estado causando movimientos intencionales significativos. Además de la disponibilidad personal para actuar en la incerteza, la inconstancia y en lo maleable, hay una interrupción paradigmática fundamental que es no iniciar cualquier proyecto o tarea sin escuchar la palabra y comprender la acción de la persona con deficiencia o superdotada.

Al constituir un paradigma abierto, integrador, analítico-sintético, contemplamos la complejidad humana en esta potencia viva llamada motricidad vital. Dejamos de hablar de pacientes y trabajamos con clientes. Dejamos de centrarnos en el cuerpo–objeto para mirar el cuerpo-existencia. Dejamos de trabajar con las madres y nos centramos en las familias en las que la maternidad y paternidad dialogan para constituir la subjetividad de un tercero. Al mudar el foco y ampliar la perspectiva podemos sintetizar que trabajamos con corporeidades siendo los sujetos-presencia y espacio en la historia.

Pero para que las relaciones permitan esta expansión es necesario comprender la motricidad como condición de adaptación vital, potencia adaptativa que se constituye en las ausencias existenciales que llevan al sujeto a buscar, moverse, elegir hasta la realización y a una praxis integral en la que todo el ser se mueve hacia el otro y percibe la indispensabilidad de estas relaciones.

Estas reflexiones señalan que la cuestión de mirar los hechos con una mirada compleja se convierte en una exigencia social y política en nuestro siglo. Bañados en una estructura arcaica y cartesiana, los hechos se ven de forma fragmentada y no generan la vista indispensable a las necesidades del siglo XXI.

Este pensamiento ya ha deshumanizado a muchas personas con deficiencia y a los superdotados. Los programas de desarrollo buscan contextualizar, pensar en varias dimensiones contemplando alcanzar el máximo pensamiento operativo. En cuanto a los deficientes dentro de sus posibilidades internas y externas, propongo una provocación que alcance al máximo de operatividad como su cognición pueda lograr. Y quien va a demostrar esto en el propio sujeto y nunca los llamados especialistas.

En doce años de estudios de doctorado acompañé a diez familias de personas con los llamados deficientes mentales. La presencia de personas con mal uso de sus recursos cognitivos, con pensamientos mutilantes es característica en las instituciones de educación especial no por su incapacidad, sino por incapacidad técnica de mediaciones que promueven contextualizaciones, interconexiones y desarrollos que surgen del alma de estas personas.

En los programas de desarrollo, la libertad de expresión es un punto básico porque para construir es necesario actuar de tal manera que el Yo-Cultura se exponga y pueda dar curso a su propia historia personal y luego con el colectivo.

La fenomenología merece atención en la noción de intencionalidad, porque toda consciencia es consciencia de alguien o de alguna cosa. La consciencia (continúa Merleau Ponty) no es un horizonte de posibilidades ilimitadas, porque es un proyecto del mundo.

En su libro – Fenomenología de la Percepción – Merleau Ponty (1996) informa sobre la relación dialéctica entre cuerpo y mundo que sólo se realiza a través del cuerpo en una relación tan íntima que el mundo está en cada uno de nosotros como nosotros estamos en el mundo.

Manuel Sergio (1991) citando a Merleau Ponty (1945) dice: Los contactos entre el organismo y el medio ambiente son a veces fascinantes, no son fáciles de comprender, porque las relaciones dialécticas son radicalmente distintas de las relaciones mecánicas. Por lo tanto, la consciencia, más que un espejo frágil o un reflejo servil, es ante todo una red de intenciones significativas.

El cuerpo que somos tiene una intencionalidad dinámica que se dirige hacia las cosas y hacia los otros, con los cuales comparte con el mundo en una malla existencial entrelazada. ¡Así aprendemos entre humanos!

En los programas de desarrollo respetamos plenamente las diferencias ya que la acción intencional ocurre a partir del propio sujeto vivenciando un poder hasta entonces no vivido por estas personas.

En nuestro programa comenzamos con un rescate clínico individual para (re) estructurar la autoimagen y la identidad (re)poner todo su aparato motriz en favor de la vida. Paralelamente a la inmersión en el fenómeno artístico para la expansión de sus lenguajes y la construcción de la lectura de mundo. Por último, la profesionalización que es el ejercicio de la praxicidad del sujeto. Paralelamente al trabajo con la persona deficiente o superdotada, el rescate de la calidad de vida de la familia y de los profesionales que están dispuestos a trabajar con estas personas.

La experiencia profesional demostró que la llamada población especial es:

Una persona que busca naturalmente su sentido de vida, excepto cuando las fragmentaciones de las acciones educativas y familiares mantienen la sumisión y dependencia de estas personas;

Sobre todo una persona y es libre (si los tutores no mortifican) para construir su proceso histórico;

Sobre todo un potencial pleno, un potencial adaptativo vivo para aprender y lidiar con los demás y con la vida, siempre y cuando podamos escucharlos y entenderlos en el movimiento que da su vida;

Pero también se debe trabajar con los maestros y los padres para aprender a lidiar con las diferencias que no siempre responden a sus anhelos y deseos.

¿Conclusión o abertura a nuevas ideas?

Por lo tanto, cuando las personas están expuestas a mediaciones constructivas, desarrollan estructuras cada vez más flexibles, expresivas y complejas, reinventando el mundo. En este punto de vista, las relaciones entre el sujeto y el objeto se convierten en relaciones epistémicas y es posible afirmar que cualquier persona – encefalopatías, deficientes, superdotadas – porque son personas capaces de elaborar, crear, inventar escenarios de vida pertinentes a un colectivo. ¿Incluido? ¡No! Un colectivo porque sólo cuando nos demos cuenta de que todo el mundo tiene algo que aportar, tendremos una sociedad humana.

Bibliografia

Morin, Edgar. Introdução ao Pensamento Complexo. 2 edição. Almada. Instituto Piaget, 1990.

Merleau Ponty. Fenomenologia da Percepção. São Paulo: Editora Martins Fontes, 1996.

Manuel Sérgio. Para uma Epistemologia da Motricidade Humana. Almada. Instituto Piaget, 1991.

Prista, Rosa M. The Absence of Humanization in Peculiar Schools for Deficients: A study analyzed from the Human Motricity. Iowa, USA, 2004. Doctoral these.

MOTRICIDADE, DIFERENÇA E HUMANIZAÇÃO

Dra. Rosa Prista; Río de Janeiro, Brasil. ENCONTRE-SE!

Mire e veja: O importante e bonito no mundo é isto: que as pessoas não estão sempre iguais, ainda não foram terminadas – mas que elas vão sempre mudando. Afinam ou desafinam. Verdade maior. É o que a vida me ensinou.

                                       Guimarães Rosa

O tema refere-se a urgência de cuidados com a pessoa deficiente, superdotada ou outras que se diferenciam dos padrões exigidos por uma sociedade excludente. Propõe mudanças paradigmáticas e introduz programas de desenvolvimento onde a complexidade humana é contemplada.

Uma prática teorizada

São quarenta e um anos atuando com pessoas. Autistas, deficientes mentais, encefalopatas, superdotados, talentosos …muitos rótulos e pouca exploração da energia vital destas pessoas e suas famílias.

Na época que fui introduzida na educação não havia escolhas. Como a mais nova professora em idade me enviavam as crianças que ninguém queria trabalhar, afinal elas eram diferentes e não respondiam as propostas de forma linear. Foi o início de uma longa aventura no campo educacional com as chamadas pessoas com necessidades especiais. E eu sempre perguntava: –Não somos todos especiais?

Calcada nas idéias de teóricos e profissionais que não suportavam a ciência clássica e objetiva, fui apresentada na época a grandes educadores: Decroly, Montessori, Freinet, Makarenko, Ferrière, Piaget, Wallon, Vygotsky.  Parecia impossível conectá-los mas esta tarefa não foi difícil pois quando se pensa em ciência é preciso flexibilidade e elos intercomunicantes como Morin (1990) anunciou. Cada autor em seu tempo trouxe reflexões fundamentais sobre a aprendizagem e o desenvolvimento humano. Este foi o foco de toda a minha trajetória com os chamados diferentes. Além do concreto, do corpo físico, algo sempre se deslumbrava a minha frente e como asas voava para longe dos padrões e diagnósticos enclausuradores.

A ruptura paradigmática

Quando fundei o Centro de Estudos da Criança, hoje denominada ENCONTRE-SE! na cidade do Rio de Janeiro tinha claro que somente a convivência entre humanos podia autorizar um ser a se expressar plenamente. A ruptura com grupamentos iguais, separados por categorias – deficiência visual, deficiência mental, superdotados era coerente a visão de mundo que acreditava como educadora. Vivemos em um coletivo onde todos possuem direitos de estar nesta sociedade desde que possamos ter a possibilidade de aprender a SER, aprender a APRENDER e aprender a ESTAR EM GRUPO. A tríade escolhida para a educação do século XXI já fazia parte da prática Freinet e foi adotada de forma plena em minha práxis.

Mergulhar em um universo desconhecido assim como é desconhecido qualquer ser humano e ajuda-lo a se conectar consigo, com seus recursos perceptivos, intuitivos e promover a reflexão sempre foi o desafio. De objeto manipulado pela ciência clássica para sujeito epistêmico e construtor. Esta foi a meta e o que proponho a todos que atuam com os chamados diferentes. Ousadamente este deve ser o padrão para todos os seres humanos.

Ter sido aluna de Nise da Silveira, eminente psiquiatra que rompeu com os tratamentos desumanos incendiou a minha alma ao longo dos anos tendo me dedicado a temáticas ligadas as diferenças humanas. Como ela mesma disse: Para navegar contra a corrente são necessárias condições raras: espírito de aventura, coragem, perseverança e paixão.

Sendo sistêmica holofasmática…

Um ser humano que se conhece, que possui as ferramentas para construir sua aprendizagem é um sujeito que pode conviver socialmente com certa autonomia. Digo certa porque nem tudo depende das pessoas deficientes ou superdotadas em pauta. Mas as famílias precisam autorizar que seus filhos possam crescer. Neste ponto encontra-se o ponto mais complexo. Sem a parceria da família, sem confiar na equipe de trabalho, sem estar presente nos espaços de reflexões familiares e desejando mudanças o trabalho configura-se antagônico a superação humana.

Todo este processo dialógico entre o meu ser, minhas inquietações e informações cientificas que foram sendo agregadas constituiu a metodologia sistêmica holofasmática   –   uma metodologia de exercício transdisciplinar avistando toda a malha existencial do sujeito enquanto singularidade relacional que se expressa pela motricidade enquanto potência transformadora e transcendente nas palavras do filósofo Manuel Sérgio.

As contribuições deste grande pensador provocou cortes paradigmáticos significativos em nossa história institucional seja com suas diversas visitas ou pela constante correspondência.

As temáticas pesquisadas foram diversas e foram desenvolvidas nos cursos de pós graduação, no mestrado, no doutorado e ainda na última pós graduação realizada após o doutorado. Na pós graduação trabalhei sobre as chamadas dificuldades de aprendizagem sinalizando que há ausência de um ensino corpóreo, onde a criança não seja mutilada em sua criação e produção. No mestrado o foco foram os superdotados e novamente o foco foi sobre o desenvolvimento psicomotor fragmentado sob a tirania da racionalidade e no doutorado as chamadas pessoas com deficiência mental foram apontadas como pessoas inteligentes e produtivas desde que os núcleos relacionais básicos permitam a autonomia natural. E logo depois me direcionei aos autistas apontando que mesmo a categoria mais complexa de relações é suficientemente capaz de ser um sujeito epistêmico. Apesar das chamadas categorias serem diferentes em todos os estudos e pesquisas a meta foi retirar os rótulos que aprisionam potenciais transformadores para um olhar holofasmático onde a malha existencial era cuidadosa mapeada para que os bloqueios pudessem ser compreendidos e as expressões ganhassem espaço de desenvolvimento.

Se por um lado lidar com superdotados exige um esforço enorme no atendimento às diversas necessidades pessoais, tecnológicas e expressivas, os deficientes exigiam de tal modo uma mudança criativa em minha forma de ver a vida. Em ambos o foco foi a inteligência e como estas pessoas apesar de potencialmente ricas lidavam com uma sociedade excludente.

Em meu entendimento refuto a chamada educação especial, as paraolimpíadas, festa para autistas, etc. Todos somos capazes de viver com a diferença, com a diversidade e com  capacidade de nos enriquecer como qualquer pessoa. Se a pessoa não consegue conviver, se ela grita, bate, xinga, isto é expressão desordenada e a proposta é desenvolver primeiro o resgate clínico deste potencial. Não é minimizando a pessoa, não é ofertando menos recursos pois nenhum ser humano pode ser interpretado pelo outro a não ser que ele participe deste processo.  O verdadeiro trabalho com o chamado diferente é a contínua pesquisa desta malha existencial, criando elos e provocando situações desafiadoras de forma que a unidade seja acionada de forma plena.

Chamo a atenção que é possível atuar na busca na totalidade e na dinamização da complexidade humana quando a arte, a ciência, a filosofia e as diversas linguagens humanas se encontram.

A diferença em movimento intencional

O momento atual urge por possibilidades de síntese e não de mutilações corporativistas como nutrem diversas instituições que tendo como base a fragmentação impedem o surgimento de uma característica chave para qualquer construção humana – a intencionalidade do sujeito. Qualquer atividade onde o sujeito é direcionado para ação sem levar em conta a intencionalidade dele torna-o um objeto condicionado aos desejos do outro.  São práticas comuns nas escolas, instituições especiais e no cotidiano de nossas ruas que rompem a vida pulsional e vital do sujeito.

A crença de que todos somos diferentes, na singularidade de nossos atos, de nossas intenções e de nossas ações registram que somos especiais neste processo de diferenciação. Se somos diferentes não somos grupos separados. Somos pessoas diferentes que se enriquecem – ou não! lado a lado, nas contradições e nas concordâncias.

Parece urgente eliminar a expressão deficiência, pois ela é anuladora de qualquer olhar mais amplo, inclusive potencializar a diferença de todos os seres humanos. Com certeza para a construção de uma sociedade inclusiva almejamos seres humanos que em primeiro lugar vão além da própria capacidade de olhar e sentir, para direcionar o olhar sem julgamentos a um outro. Esperamos ainda que a pessoa ao chegar a um profissional possa simplesmente ver um ser humano e não uma patologia. Em vez de buscar consertá-lo, reeducá-lo possa se relacionar fazendo pontes para que o outro ascenda a constituição de sujeito e de cidadão.

Transdisciplinaridade e os Programas de Desenvolvimento

Os diversos documentos internacionais que fazem jus aos direitos dos deficientes reforçam a necessidade de construção de programas transdisciplinares.

Em 1993 constitui o que considero a saída para um verdadeiro trabalho humano: os programas de desenvolvimento que banhados na transdisciplinaridade (o que está entre, através e além) vem provocando movimentos intencionais significativos. Além da disponibilidade pessoal em atuar na incerteza, na inconstância e no maleável há um rompimento paradigmático fundamental que é iniciar qualquer projeto ou tarefa sem ouvir a palavra e compreender a ação da pessoa com deficiência ou superdotado.

Ao se constituir um paradigma aberto, integrativo, analítico- sintético contemplamos a complexidade humana nesta potência viva chamada motricidade vital. Deixamos de falar em pacientes e trabalhamos com clientes. Deixamos de focar o corpo–objeto para olhar o corpo-existência. Deixamos de trabalhar com mães e focamos as famílias onde maternagem e paternagem dialogam para constituir a subjetividade de um terceiro. Ao mudar o foco e ampliar a perspectiva podemos sintetizar que trabalhamos com corporeidades sendo os sujeitos  – presença e espaço na história.

Mas para que as relações permitam esta ampliação é preciso compreender motricidade como condição de adaptação vital, potência adaptativa que se constitui nas ausências existenciais que levam o sujeito a buscar, a se movimentar, a escolher até a realização e a uma práxis integral em que todo o ser se movimenta ao outro e percebe a indispensabilidade destas relações.

Estas reflexões apontam que a questão de olhar os fatos por um olhar complexo torna-se uma exigência social e política no nosso século. Banhados por uma estrutura arcaica e cartesiana os fatos são vistos de forma fragmentada e não geram o olhar necessário as necessidades do século XXI.

Este pensamento já desumanizou muitas pessoas com deficiência e aos superdotados. Os programas de desenvolvimento buscam contextualizar, pensar em várias dimensões contemplando para atingir ao máximo o pensamento operatório. Quanto aos deficientes dentro de suas possibilidades internas e externas proponho uma provocação que atinja ao máximo de operacionalidade que seu cognitivo possa atingir. E quem vai mostrar isto é o próprio sujeito e jamais os chamados especialistas.

Em doze anos de estudos de doutoramento acompanhei dez famílias de pessoas com os chamados deficientes mentais. A presença de pessoas com fraco uso de seus recursos cognitivos, com pensamentos mutilantes é característica nas instituições de educação especial não pela incapacidade deles mas por incapacidade técnica de mediações que promovam contextualizações, interligações e desdobramentos que surjam da alma destas pessoas.

Nos programas de desenvolvimento a livre expressão é ponto básico pois para construir é preciso agir de forma que o Eu-Cultura se exponha e possa dar curso a sua própria história pessoal e depois  com o coletivo.

A fenomenologia merece atenção na noção de intencionalidade, pois que toda a consciência é consciência de alguém ou de alguma coisa. A consciência (continua Merleau Ponty) não é um horizonte de ilimitadas possibilidades, pois que se trata de um projeto do mundo.

Em seu livro – Fenomenologia da Percepção – Merleau Ponty (1996) informa sobre a relação dialética entre corpo e mundo que só se realiza através do corpo numa relação tão íntima que o mundo está em cada um de nós como nós estamos no mundo.

Manuel Sergio (1991) citando Merleau Ponty ( 1945) diz:  Os contatos entre o organismo e o ambiente por vezes fascinantes, não são fáceis de compreender, visto que são relações dialecticas, radicalmente distintas das relações mecânicas. Por isto, a consciência mais do que um frágil espelho ou um reflexo servil, é, sobretudo uma rede de intenções significativas.

O corpo que somos nós tem uma intencionalidade dinâmica que se dirige para as coisas e para os outros, com os quais compartilha com o mundo em uma entrelaçada malha existencial. Portanto aprendemos entre humanos!

Nos Programas de desenvolvimento respeitamos de forma plena as diferenças já que a ação intencional acontece a partir do próprio sujeito vivenciando um poder até então não vivido por estas pessoas.

Em nosso programa iniciamos por um resgate clínico individual para (re) estruturação da auto-imagem e da identidade (re)colocando todo o seu aparato motriz a favor da vida. Paralelo a imersão no fenômeno artístico para ampliação de suas linguagens e construção de leitura de mundo. Finalmente a profissionalização que é o exercício da praxidade do sujeito. Paralelo ao trabalho com a pessoa deficiente ou superdotada, o resgate a qualidade de vida da família e dos profissionais que se dispõem a trabalhar com estas pessoas.

A vivencia profissional mostrou que a população chamada especial é:

Uma pessoa que busca naturalmente seu sentido de vida, exceto quando as fragmentações das ações educacionais e familiares mantem a submissão e dependência destas pessoas;

Acima de tudo uma pessoa e é livre (se as tutelas não mortificarem) para construir seu processo histórico;

Acima de tudo um potencial pleno, um potencial adaptativo vivo para aprender a lidar com os outros e com a vida, desde que possamos ouvi-lo e compreende-lo no movimento que dá a sua vida;

Mas também professores e pais devem ser trabalhados para aprender a lidar com as diferenças que nem sempre respondem a seus anseios e desejos.

Conclusão ou abertura a novas ideias?

Portanto, quando as pessoas são expostas a mediações construtivas vão desenvolvendo estruturas cada vez mais flexíveis, expressivas e complexas, reinventando o mundo. Neste olhar as relações entre sujeito e objeto tornaram-se relações epistêmicas sendo possível afirmar que qualquer pessoa – encefalopatias, deficientes, superdotados – por serem pessoas são capazes de elaborar, criar, inventar cenários de vida pertinentes a um coletivo. Inclusivo¿ Não! Um coletivo pois somente quando dermos conta de que todos possuem algo a contribuir teremos uma sociedade humana.

Bibliografia

Morin, Edgar. Introdução ao Pensamento Complexo. 2 edição. Almada. Instituto Piaget, 1990.

Merleau Ponty. Fenomenologia da Percepção. São Paulo: Editora Martins Fontes, 1996.

Manuel Sérgio. Para uma Epistemologia da Motricidade Humana. Almada. Instituto Piaget, 1991.

Prista, Rosa M. The Absence of Humanization in Peculiar Schools for Deficients: A study analyzed from the Human Motricity. Iowa, USA, 2004. Doctoral these.

Etiquetas:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *